El reciente informe de la DEA reveló la presencia de todos los cárteles de la droga en la entidad, aunque sin asentamientos permanentes confirmados.
Lorenzo HERNÁNDEZ
Un nuevo informe de la Drug Enforcement Administration (DEA, por sus siglas en inglés) actualizó el mapa de distribución territorial del crimen organizado en México, destacando que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), mantiene presencia en las 32 entidades del país, y aunque Tlaxcala aparece con un nivel “limitado o nulo” de actividad en comparación con otras regiones, la agencia estadounidense advierte que todos los principales grupos criminales tienen algún grado de operación en el estado.
El documento señala que Tlaxcala, por su ubicación estratégica entre Puebla, Hidalgo, Veracruz y la Ciudad de México, funciona como un punto de tránsito y enlace logístico para redes del narcotráfico y otras actividades ilícitas.
Si bien la entidad no presenta indicios de asentamientos permanentes de cárteles, su conexión con los corredores carreteros del centro del país la convierte en un territorio susceptible a operaciones de trasiego y distribución.
A nivel nacional, la DEA reporta una recomposición de fuerzas criminales, mientras el CJNG se consolida como el grupo con mayor cobertura territorial, el Cártel de Sinaloa conserva amplias zonas de influencia en el Pacífico Norte, y organizaciones como La Nueva Familia Michoacana y el Cártel del Noreste mantienen control focalizado en regiones del centro y noreste del país.
Este reacomodo, advierte la agencia, genera nuevas alianzas y conflictos que preocupan al gobierno estadounidense por su capacidad operativa.
El caso de Tlaxcala no es nuevo, recordando que en septiembre, un reporte federal reveló que el estado forma parte de las 23 entidades donde se han detectado y desmantelado laboratorios clandestinos de drogas sintéticas, principalmente en el municipio de Tlaxco.
Dichos operativos, encabezados por fuerzas federales, permitieron asegurar maquinaria, precursores químicos y armamento vinculado al Cártel de Sinaloa.
A pesar de estos hallazgos, el gobierno estatal ha insistido en negar la presencia del crimen organizado en Tlaxcala, no obstante, tanto los datos federales como los informes internacionales contradicen esa postura, al señalar que la entidad forma parte del entramado nacional del narcotráfico, incluso si su participación es de carácter logístico más que operativo.
La coincidencia entre los reportes de la DEA y las investigaciones nacionales refuerza la idea de que Tlaxcala no está exenta de la dinámica criminal que afecta al país, sino que ocupa un papel discreto pero estratégico dentro de las rutas del tráfico de drogas y otras actividades ilícitas que conectan el centro de México con diversas regiones.
