Sin embargo, la definición de liderazgos será clave para sostener la ventaja electoral.
Demian MÁRQUEZ
Las mediciones más recientes sobre la elección de gobernador en Tlaxcala dibujan un escenario aparentemente cómodo para Morena, partido que encabeza las preferencias rumbo a 2027 con 41.5 por ciento de la intención de voto, de acuerdo con la encuestadora RUBRUM.
Muy por detrás se ubican Movimiento Ciudadano con 12.1 por ciento, el PRI con 13.5 por ciento y el PAN con 10.8 por ciento.
Sin embargo, detrás de esa ventaja electoral se asoma un desafío interno que podría convertirse en su principal obstáculo, la definición clara de liderazgos y la capacidad de mantener la cohesión política en los próximos meses.
Aunque Morena se coloca por encima del resto de las fuerzas políticas en intención de voto, los ejercicios demoscópicos muestran que, al interior del partido, la competencia es más fragmentada que dominante.
En la medición interna, Ana Lilia Rivera encabeza las preferencias con 38.1 por ciento, seguida por Alfonso Sánchez con 23.1, Óscar Flores Jiménez con 16.4, Josefina Rodríguez con 12.1 y Alejandro Aguilar con 10.3 por ciento.
Si bien hay una figura que se mantiene al frente, otros aspirantes han ganado terreno de forma constante, lo que refleja una disputa interna activa y todavía abierta, esta pluralidad, lejos de resolverse, apunta a intensificarse conforme se acerque el proceso electoral.
El contraste es evidente: mientras partidos como el PRI o el PAN muestran liderazgos internos más definidos, donde Anabell Ávalos concentra 65.7 por ciento de las preferencias priistas y Adriana Dávila alcanza 62.6 por ciento en el PAN, Morena exhibe una contienda con varios actores en crecimiento, lo que obligará a la dirigencia y a los grupos locales a construir acuerdos que eviten rupturas.
De mantenerse esta tendencia, el verdadero desafío para Morena en Tlaxcala no será convencer al electorado externo, sino evitar que las tensiones internas erosionen su fortaleza rumbo a 2027.
La capacidad del partido para procesar sus diferencias, cerrar filas y proyectar un liderazgo unificado será determinante para transformar su ventaja estadística en un triunfo político sostenido.
