Sebastián RIVEROL
El extitular de la Comisión Estatal de Seguridad (CES), Oreste de Jesús Estrada Miranda y el vocero de esa dependencia, Juan Pablo Flores Rugerio, deberán aportar pruebas en su defensa, luego de que existe una queja en contra por discriminar a una persona con discapacidad.
Esto, ya que lo obligaron a quitarse la ropa, para una audiencia que pidió con el entonces titular de la CES, Estrada Miranda, en junio de 2016.
Por ello, la presidenta interina de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), María Angélica Temoltzi Durante, informó que estas dos personas deberán aportar pruebas en su defensa el próximo 16 de abril.
El antecedente
El entonces Comisionado Estatal de Seguridad, Oreste de Jesús Estrada Miranda, discriminó, humilló y degradó laboralmente a una persona con discapacidad permanente, por lo que el afectado acudió al organismo autónomo y presentó la queja por estos hechos y en contra de ese servidor público y su jefe inmediato Juan Pablo Flores.
De acuerdo con el oficio que Arturo González Montiel, -quien sufre de discapacidad permanente neuromotora-, presentó al despacho del titular de la CES, pidió conocer los motivos por los cuales lo degradaron laboralmente, pues pasó de ser Taquimecanógrafo a Auxiliar de Registro, sin previa notificación.
Esto, ya que el joven, quien además es padre soltero, se percató que su talón de pago llegó inferior a su salario habitual, por lo que pidió hablar con Estrada Miranda pero no fue atendido.
Ante la negativa, dirigió un oficio al titular de la CES para saber el porqué de esa situación, y ya con el documento recibido por parte de la secretaria particular de este servidor público, fue llamado al despacho de Oreste de Jesús Estrada Miranda.
Pero antes de llegar a su despacho y por instrucciones de Oreste de Jesús, uno de sus escoltas, quien forma parte del Grupo de Operaciones Especiales (GOPES), le exigió bajarse los pantalones y quitarse la ropa para garantizar que no llevara algún aparato para grabar al comisionado de seguridad. De hecho, éste elemento lo despojó de su celular, llaves, cartera y monedas que llevaba consigo.
Y al entrar al despacho del entonces comisionado, éste le empezó a gritar y a humillar, con los argumentos de que la CES le pertenece y él puede hacer y deshacer en esa institución.
“Entre gritos también me dijo que tenía conocimiento de que no formaba en el pase de lista, que me salía, que me enfermo mucho, de hecho me dijo que no tengo derecho a enfermarme”, dijo entre sollozos.
