Inicio » Our Story » Sofía fue violada y enterrada en una fosa séptica

Sofía fue violada y enterrada en una fosa séptica

por administrador

Algunos nombres, lugares y circunstancias fueron modificados para protección de las víctimas.
Basada en hechos reales.

David DAN PEREZARATE

El homicidio de Sofía no solo estremeció a Tlaxcala y Morelos, sino a la nación entera, pues fue golpeada y violada por cuatro sujetos, quienes se turnaron uno a la vez, e incluso, una vez que la asesinaron y sepultaron en una fosa séptica de un motel, fingieron su secuestro para sacar doble provecho.

Aquel domingo, Sofía acudió a una conferencia magistral de su planta de trabajo, pero lo que nadie supo ese fatídico día, es que ella tenía un secreto, que se llevó hasta su última morada, un amigo, un amorío, algo que la hizo visitar Tlaxcala.

Sofía de entonces 31 años de edad, y con un futuro alentador, era originaria de una pequeña población del estado de Morelos, donde todos la recuerdan por ser alguien alegre y que no tenía problemas con nadie.

Después de acudir a una conferencia que se realizó en el estado de Puebla, Sofía se trasladó a Tlaxcala a visitar a alguien, pero esa información se la llevó hasta la tumba.

El hermano de la víctima, Rubén, relataría días después a los policías de investigación, que ella le llamó por teléfono y le informó que no regresaría a su natal Morelos, y que por la noche de ese domingo 24 de julio de 2011, le diría donde pernoctaría.

El lugar donde estuvo la tarde de aquel día es un misterio para las autoridades y para su propia familia, quienes solo supieron que estaría en Puebla, pero más tarde se enterarían que pasaría la noche en Tlaxcala.

Mientras tanto, en el motel conocido como Las Cabañas, que se ubica en un municipio del estado de Tlaxcala, cuatro amigos ingerían bebidas embriagantes y presumían de historias sexuales que nunca vivieron, pero que los hacía sentirse más viriles.

Fue a las 21:30 horas de aquel domingo, que los sujetos observaron que un taxi llegó, pero de él no descendió una pareja, sino solo una mujer, a quien le ofrecieron la habitación marcada con el número 9, pues ésta se encontraba en el extremo del establecimiento.

Al seguir ingiriendo bebidas embriagantes y cuando serían las dos de la madrugada, los cuatro individuos acordaron violar y asesinar a Sofía, y quien comenzaría con este cobarde acto, sería José Emilio Sánchez.

Horas después, cuando las manecillas del reloj marcaron las dos de la mañana ya del lunes, José Emilio Sánchez, quien tenía el control de las llaves, fue por las que abrían la puerta marcada con el número 9 y se dirigió hasta la habitación, la abrió con cautela e ingresó.

Sofía dormía y no escuchó cuando el cobarde sujeto ingresó, pero instantes después, éste le arrancó la cobija con que se cubría el cuerpo, lo que hizo que ella abriera los ojos y se percatara de la presencia del individuo, quien de inmediato se le lanzó a los golpes y comenzó a quitarle la ropa por la fuerza.

Acto seguido comenzó a violarla, mientras que dos de sus tres cómplices comenzaron a quitar los adoquines que cubrían la fosa séptica del motel ‘barato’, en tanto el otro aguardaba en la entrada de la habitación.

Esto, ya que cuando planearon violarla y matarla, acordaron que el cuerpo lo enterrarían en la fosa séptica, entre condones usados y desechos humanos.

Cuando José Emilio Sánchez terminó, le hizo señas a Sergio Flores, alías El Puerco, indicándole que era su turno, quien al ingresar al cuarto repitió la misma dosis. Posteriormente fue el turno de Salvador Palacios y finalmente Fidel Martínez.

En todo momento Sofía peleó, gritó, lloró y nadie la escuchó.

Cuando los alcoholizados sujetos acabaron de violarla, ingresó el sujeto apodado El Puerco y comenzó a estrangularla hasta que se percató que ya no se movía y que ya no tenía signos vitales.

En ese momento, dos sujetos hicieron señas a los dos que se encontraban en la habitación número 9, indicándoles que ya habían destapado la fosa, sitio donde arrojaron el cuerpo de Sofía.

El cobarde acto no concluyó ahí, pues los sujetos decidieron llevarse sus pertenencias a sus casas, y fue José Emilio Sánchez quien se quedó su celular y las prendas de vestir.

Al otro día y con la resaca al máximo, reunió a la banda y les dijo que había estado pensando en sacar más provecho de la situación, y es que encontró en el teléfono móvil de Sofía números telefónicos de sus familiares.

De hecho, descubrió que esa noche llamó a su hermano Rubén. Tiempo después los policías que llevaban el caso, conocieron que en esa llamada Sofía informó a su hermano que se quedaría a dormir en el motel Las Cabañas.

El plan de José Emilio Sánchez era fingir que Sofía estaba secuestrada y así podrían obtener dinero en efectivo.

El secuestro

Al día siguiente Rubén recibió una llamada, era del teléfono de Sofía, pero no era su voz, era de un sujeto quien le dijo tajantemente: -tenemos secuestrada a tu hermana, si no nos entregas 80 mil pesos la vamos a matar-.

Las llamadas del supuesto plagio continuaron los días subsecuentes, por lo que Rubén les pidió tiempo para juntar el dinero.

Solo había pasado una semana, y para la familia de Sofía no era tiempo suficiente para juntar esa cantidad, además que la policía ministerial de Morelos, les recomendó no pagar un solo peso, pues necesitaban negociar con los delincuentes y sobre todo, obtener una prueba de vida.

Para la familia de Sofía fue la semana más larga que han vivido, no daban crédito a lo que sucedía, estaban desesperados.

Por eso, el uno de agosto de 2011, Rubén decidió trasladarse de Morelos a Tlaxcala, armado con el dinero justo y una fotografía de Sofía, y así, ubicó el motel “Las Cabañas”.
Al estar en el lugar, escuchó el sonido de una cascada, observó a lo lejos y se veía una zona boscosa, el lugar era tétrico.

Caminó y llegó al recibidor, ahí mostró la fotografía de Sofía y preguntó si la recordaba, pues una semana atrás había estado hospedada en ese lugar, quien respondió fue Salvador Palacios, pero aseguró que no la conocía y que nunca la había visto.

En ese mismo instante se acercó un segundo individuo, se trataba de José Emilio Sánchez, a él le hizo la misma pregunta y la respuesta fue similar a la de su compañero, pero Rubén reconoció en esa segunda voz a la persona que llamaba para pedir el rescate, así que solo les pidió sus nombres y se retiró.

Rubén se trasladó a la Procuraduría General de Justicia de Tlaxcala, la cual ya coadyuvaba con su similar de Morelos en las pesquisas.

Al estar en esa dependencia denunció lo que acababa de vivir.
El comandante que escuchó a Rubén de inmediato reunió a sus agentes y juntos se trasladaron al motel que se ubica en la carretera Tlaxcala-Apizaco, sobre el kilómetro 10.

Cuando llegaron fueron informados por los propietarios del inmueble que los empleados que buscaban se acababan de retirar a bordo de sus motocicletas.

Pero los agentes de Tlaxcala ya se habían involucrado de lleno en la investigación, pues fueron asignados mediante el oficio 761/2011/UEICDS, y el acta circunstanciada 2504/2011/TLAX-4, que fue radicada por hechos probablemente constitutivos de delito.

Además contaban con el oficio de colaboración PGJ/SPG/OFC/673/2011-07, en el que se investigaba el paradero de Sofía.

Durante las indagatorias de los agentes del Grupo Antisecuestros, conocieron de la llamada de Sofía, es decir, que el último lugar donde pudo ser vista con vida, fue en ese motel de paso.
La tarde de ese mismo uno de agosto de 2011, los agentes
ubicaron el domicilio de uno de los empleados, situado en el fraccionamiento Los Girasoles, de la población de San Andrés Ahuashuatepec, municipio de Tzompantepec.
Por ello, los agentes decidieron esperar a ver si los detectaban, y a las 19:45 horas
los sospechosos salieron de la vivienda por lo que de inmediato fueron abordados por los oficiales.

Los agentes les hicieron varias preguntas y lograron que los sujetos reconocieran -con nerviosismo- que eran empleados del motel “Las Cabañas”, y que tenían en su poder prendas de la mujer reportada como desaparecida.

Además, ofrecieron a los detectives sus motocicletas, dinero en efectivo y una televisión a cambio de que no fueran investigados en estos hechos.
Con la flagrancia de la comisión del delito de cohecho, los
tres sujetos fueron detenidos y puestos a disposición del fiscal de la Mesa Especial de Secuestros, quien inició las averiguaciones previas 354/2011/MPDS-3 y 618/2011/TLAX-3 por los delitos de cohecho, homicidio y secuestro.
Esa noche fueron detenidos
Salvador Palacios de 21 años, Fidel Martínez de 36 y José Emilio Sánchez de 32.
Así, José Emilio Sánchez confesó que aquella noche del domingo dieron muerte a Sofía de 31 años, y en la madrugada del dos de agosto, llevó a los detectives y peritos
al lugar donde se encontraba el cadáver.

A las dos de la mañana del dos de agosto, fue hallada la mujer, enterrada en la fosa séptica del drenaje, bajo unos adoquines, frente a la habitación marcada con el número 11, y cubierta por preservativos.
El cuerpo fue rescatado por personal del heroico cuerpo de bomberos, y más tarde los peritos le realizaron la necropsia, que arrojó como causa de muerte asfixia por estrangulamiento.

Rubén informó de esta pesadilla a su familia y les dijo a pesar de que en las siguientes horas el cuerpo de Sofía por fin podría ser velado, los hechos aún no era esclarecidos en su totalidad, aún faltaba a los detectives ubicar y detener a El Puerco, autor material del homicidio.

Los agentes continuaron investigando y conocieron que el homicida que faltaba, era originario de Veracruz, pero residía en la comunidad de Belén Atzitzimititlán, de la jurisdicción de San Pablo Apetatitlán, Tlaxcala.
Estas declaraciones las obtuvieron de
José Emilio Sánchez, quien reveló que Sergio Flores no solo participó en la violación y secuestro, sino que fue quien le dio muerte.
Por ello, los detectives esperaron días enteros, hasta que por fin El Puerco acudió a su domicilio en Tlaxcala y finalmente fue capturado y así los cuatro delincuentes ya se encuentran tras las rejas.
La familia de Sofía pudo tener un poco de consuelo al saber que los cuatro cobardes que dieron muerte a su familiar, ya se enc
uentran tras las rejas, y aunque la vida ya no será igual, al menos saben que el hecho no quedó impune.

You may also like