Por Vale DELGADO
Un duro golpe recibió Javier Rivera en Apizaco al enterarse que el árbitro electoral perfila que sea mujer quien gobierne la ciudad de los rieles por políticas de equidad de género. El alcalde que soñaba con la reelección o con poner a su Secretario del Ayuntamiento, hoy ve como su proyecto se tambalea antes de arrancar. Y es que en Apizaco la regla de paridad le puede arrebatar la jugada al grupo en el poder.
Otro que ve afectado sus intereses, es el exalcalde Reyes Ruiz Peña, quien ya se veía nuevamente en las boletas, por lo que tendrá que optar por perfilar a su hija, la legisladora Lorena Ruiz García, de quien pesa en su contra señalamientos por sus posibles vínculos con la delincuencia organizada.
Pero si Apizaco ‘cala’, la capital arde
Valdría la pena hacer una reflexión seria: en los últimos 15 años, todos los presidentes municipales de Tlaxcala capital no han concluido su periodo. Todos han usado a la capital como mero trampolín político para brincar a otra cosa. Y por eso Tlaxcala tiene un atraso de por lo menos 20 años. Calles destrozadas, servicios rebasados y una ciudad sin proyecto a largo plazo. De los últimos dos alcaldes de Morena, ninguno terminó su periodo, ambos dejaron tirado el cargo para buscar otra posición.
En ese escenario de chapulines, el único, hasta el momento, como precandidato que se ha comprometido públicamente a culminar los tres años, -de llegar- en la capital, es Agustín Bretón. El único que ha dicho: yo sí me quedo.
Y ya empiezan a sacar la cabeza los demás.
Está el que micciona en los taxis, que no engaña a nadie, es un proyecto familiar que ya vimos y que ya se agotó. Quieren heredar la presidencia como si fuera un negocio familiar.
Lo mismo que el congresista Raymundo Conchas, porque aunque lo niegue, es cuñado de la gobernadora y todo Tlaxcala lo sabe. No hay estructura propia, es la sombra del poder estatal.
Y qué decir de Víctor Hugo Cahuantzi, no levanta porque es prepotente, ya perdió una elección en la capital y hoy solo entra a cuidar las espaldas de Alfonso Sánchez García. Es el guardián del exalcalde, no un proyecto para la ciudad.
Katy Valenzuela llega sin el apoyo real de la estructura de Morena, porque esa estructura todavía es de la gobernadora. Sin esa base, su aspiración nace muerta.
El PRD ya no existe en la capital, y Jorge Mejía solo puede participar por participar, sin posibilidades reales, solo para no perder el registro de lo que queda del sol azteca.
En el PRI la aberración es mayor: imponen a un empresario que se peleó con todo el mundo en Movimiento Ciudadano, un personaje que confrontó a todos y que hoy lo quieren vender como priista. Y con eso están menospreciando a un cuadro de casa como Héctor Martínez “El Panu”, que sí ha caminado la capital.
A Nidya Cano la anunciaron con bombo y platillo para la capital, pero ya la movieron a diputada, la bajaron de la contienda por la presidencia.
Y entre todo ese lodazal de aspirantes reciclados, destaca también Blanca Rugarcía, activista de mujeres, al frente de la asociación Mujeres Emprendedoras, que viene haciendo trabajo de base sin tanto ruido pero con presencia real en las colonias.
La capital no necesita otro trampolinero. Necesita alguien que se quede los tres años.
