Demian MÁRQUEZ
Aunque el calendario electoral aún marca distancia con la elección de 2027, en Tlaxcala el ambiente político ya comenzó a moverse.
Desde los ajustes recientes en el gobierno estatal, la reorganización territorial de Morena y una creciente confrontación interna han acelerado señales de una sucesión anticipada, en un contexto donde los vacíos legales están siendo aprovechados para posicionamientos tempranos.
La salida de perfiles clave del gabinete estatal, como Ramiro Vivanco Chedraui de la Oficialía Mayor de Gobierno y Rafael de la Peña Bernal de la Secretaría de Impulso Agropecuario, fue leída en círculos políticos como parte de un reacomodo que trasciende lo administrativo.
Si bien la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros ha insistido en que se trata de cambios naturales, estos movimientos coinciden con el inicio de definiciones estratégicas dentro de Morena y el reordenamiento de fuerzas locales.
En paralelo, la designación de Adán Augusto López Hernández como coordinador de la cuarta circunscripción, que incluye a Tlaxcala refuerza la percepción de que el partido ya trabaja en la operación política rumbo a 2027.
Su presencia reconfigura equilibrios internos y añade peso a la disputa entre grupos que buscan posicionarse con antelación, particularmente en un estado donde Morena mantiene ventaja electoral, pero enfrenta tensiones internas crecientes.
Estas tensiones ya se ven reflejadas en el espacio público, ya que en distintos municipios se han detectado bardas pintadas y material impreso que promueve o exhibe a posibles aspirantes, prácticas que, aunque bordean los límites de la ley, se amparan en lagunas normativas.
Un ejemplo de esto fue la presencia de volantes dónde presentan a posibles aspirantes de los distintos partidos políticos, como fueron de Morena con Ana Lilia Rivera, Danae Figueroa de Movimiento Ciudadano, con el PAN Adriana Dávila y por el PRI a Anabell Ávalos, esto a través de una presunta encuestadora identificada como Plataforma2027.mx.
La difusión de volantes con nombres y rostros de mujeres señaladas como eventuales candidatas también ha generado debate sobre violencia política y uso faccioso de la posible propaganda anticipada.
En tanto, el conflicto dentro de Morena escaló con la denuncia promovida ante el TEPJF contra la dirigencia estatal de Morena que encabeza Marcela González y el alcalde capitalino, Alfonso Sánchez García, acusados de presuntas violaciones a los estatutos del partido.
La posibilidad de sanciones, incluso de expulsiones, abre un frente jurídico-político que podría redefinir liderazgos y alianzas.
Así, más que la oposición, el principal reto para Morena en Tlaxcala parece estar en casa: procesar su sucesión sin fracturas en un escenario que ya opera, de facto, como “pre” preelectoral.
